I-luminados


17
Jun 10

Emprendedores, especuladores, futbolistas y otros especímenes diversos

Artículo que publiqué previamente en loogic.com

Si en un articulo juntamos los conceptos emprendedores, formación, crisis, futbolistas, especuladores, talento, rondas de financiación,ideas, esfuerzo, internet y pelotazos es muy probable que los lectores piensen que el autor del post ha perdido la chaveta. Igual no les falta razón :), pero intentaré relacionarlos de una forma coherente.

La cultura del pelotazo es evidentemente anterior a Internet – mucha de la crisis económicas que han sufrido las sociedades occidentales, entre ellas la actual, tienen en ella parte de su origen-, pero Internet tiene el preocupante defecto de acentuar esa cultura. O mejor dicho, la imagen que se transmite muchas veces de la Red favorece ese concepto de que todo es fácil y que el más tonto fabrica relojes y se hace millonario en un santiamén.

Cuando a una persona –especialmente si es muy joven- se la bombardea constantemente con ejemplos de emprendedores que se han hecho multimillonarios en pocos años, con imperios económicos surgidos de la nada y se habla maravillas de gente que deja los estudios para dedicarse con éxito a los negocios online, se cae en el grave riesgo de transmitir una imagen de Internet muy equivocada. Porque si bien es cierto que hay muchos  ejemplos de los casos anteriores, aun hay muchos más de proyectos fracasados, de personas arruinadas y gente que deja los estudios, fracasa en su negocio online y acaba trabajando en sitios indeseables para poder subsistir. Y es que no es oro todo lo que reluce.

Tengo cierta aprehensión cuando se alaba sin desenfreno a gente muy joven que ha conseguido tal o cual éxito en Internet, o cuando las personas se vanaglorian de que empezaron sus primeros negocios cuando eran casi adolescentes. ¿Es esa la sociedad que queremos?. ¿Son esos los valores que debemos transmitir a las generaciones  más jóvenes?. No discuto que emprender es bueno – yo soy emprendedor-, no niego las infinitas bondades de Internet – para mi la mayor revolución de los últimos cien años-, hablo de poner un poco de sentido común y volver a la cultura del esfuerzo que muchas veces parece olvidada. Hablo de que la formación es uno de los pilares de nuestra sociedad, y que antes de ser emprendedores de éxito debemos ser personas. Hablo de que cualquier tipo de proyecto necesita dedicación, constancia y paciencia, y como muy bien dice un aforismo ingles “Easy comes, easy goes” lo que poco no ha costado obtener muchas veces aun se irá de nuestra manos de forma más rápida.

¿Y que pasa en España? Pues que existe un poco de todo como en Botica, desde profesionales y emprendedores con una larga carrera de méritos y trabajo, avalados muchos de ellos por una sólida formación, a supuestos gurús de tres al cuarto y especímenes diversos cuyas carencias educativas se  traducen muchas veces en comportamiento pedantes  y una falta de modales realmente preocupante – me viene a la cabeza algún elemento en especial, pero obviaremos los nombres – pasando con algún niñato que quizás haya triunfado sí, pero que necesitaría de forma urgente algunas clases de compostura y saber estar. Lo malo de estos últimos dos casos, es toda la legión de acólitos que les ríen las gracias y que con tal de arrimarse al éxito ajeno, tragan de forma acrítica comportamiento soeces y demás zarandajas.

Ya para finalizar, creo que existe en general una sobrevaloración de la idea, la maldita idea que nos permitirá acceder a no se cuantas rondas de financiación y levantar tropocientos millones – por cierto curioso verbo levantar, y muy indicativo para ilustrar esta filosofía del pelotazo-, todo ello muestra cierto paralelismo con el mundo del futbol, donde la imagen transmitida a los jóvenes se basa en los mismos parámetros –dinero fácil y un éxito desmesurado-, y es así como todo ello induce a quien tenga cierto talento en dicho deporte a dejar en muchos casos los estudios, con la aquiescencia complaciente de los padres,  para centrarse en su carrera al estrellato, al que muy pocos llegan y donde otros muchos quedan estrellados por el camino.


7
Mar 08

Que facil es hacer negocio en Internet

Recientemente he recibido un email, que venia a decir lo siguiente (por motivos evidentes he eliminado los datos identificativos):

“ Buenas tardes. He comprado varios dominios (todos ellos del mismo sector), que contienen palabras clave relevantes. (por ejemplo, palabra1palabra2.com). Como bien sabrás, posicionar este tipo de dominios requiere muy poco esfuerzo, por lo que como yo soy muy listo (lo siento, eso lo digo yo, no he podido evitarlo), he pensado que os podíais dedicar a posicionar el dominio (evidentemente sin cobrar, recordad que soy muy listo) y nos partimos el beneficio…”

Para rematar la faena, y un alarde de profesionalidad el email lo envia a quince usuarios más, todos ellos con la dirección del email visible.

No voy a entrar a valorar el desconocimiento del sector de posicionamiento en buscadores (SEO) que subyace en el mensaje; posicionar un dominio es una tarea compleja y laboriosa que requiere meses de esfuerzo y dedicación, y el nombre de la web tiene una ínfima influencia. Todos somos ignorantes en muchos temas y desconocer las peculiaridades del trabajo de un SEO puede ser totalmente entendible.

Lo que es mucho más preocupante es la “ética del pelotazo” que destila la misiva. La idea de que el más tonto fabrica relojes y el que no se enriquece con Internet es porque no quiere. Es la concepción de que los negocios en Internet son el chocolate del loro, que inviertes diez euros y dedicas tres hora de trabajo a cualquier idea “sublime” y en dos semanas te conviertes en millonario. Es la mentalidad de que Internet es un mundo totalmente ajeno a las coordenadas que rigen los negocios “tradicionales” y que lanzando cualquier tipo de web, se produce la versión moderna del milagro de lo panes y los peces, y le llueven al propietarios dólares, libras, euros, yenes y si me apuras hasta coronas, dínares y rupias; en tal cantidad y magnitud que si uno no va con cuidado corre el riesgo de ahogarse por el diluvio monetario que le cae encima.

No es el primer email de este tipo que recibo, siempre hay iluminados dispuestos a proponer negocios fantásticos y maravillosos. El problema de fondo, es que siempre hay alguien dispuesto a creérselos, y ya no hablo del timo de la estampita del “hágase millonario trabajando desde casa” si no interlocutores en teoría mucho más profesionales que sufrieron en sus carnes el estallido de la burbuja tecnológica de hace unos años.